Que sí; que además del sexo, hay una primera vez para todo y ni que decir mi estreno como psicóloga, creo que no he acotado que C. se especializaba en asuntos sexuales, por lo que mis oidos estaban ansiosos por escuchar los desahogos en un tema tan trillado y conocido por mi.
Lunes, primeras horas de la tarde, elegí un pantalón suelto, una camiseta acompañada por una chaqueta a tono y unas bailarinas que daban a mis pies un aspecto infantil. Retomé mis gafas de pasta verde con naranja a la par de cerciorarme de tener la agenda en blanco y mi boli preferido.
Un plus para los pacientes de C., llevé al consultorio una cafetera y la tetera celosamente guardada en mi despensa, digan que no es Valor Agregado, una buena taza de café o cualquier otra infusión que acompañara nuestra conversación por una hora; es que lo mío es producir satisfacción en cualquier circunstancia, adicionalmente una buena manicura hacian de mis manos un puente suave para conectar con los pacientes.
Estaba inquieta, emocionada por la novedad, parecía un niño con juguete nuevo.
Sonó el timbre, según la agenda de C. conocería a Susana, chica inquieta, 23 años, algo conflictiva, fumadora y con uno que otro problema de autoestima.
Abrí la puerta con mi sonrisa más dulce pero su seriedad me hizo entender que no esperaba a una mujer de reemplazo.
- Hola, soy Meretriz, claro le dí el nombre de mi carnet de identidad, que la paciente era ella y no yo para estar dando explicaciones.
Su mirada seca y los labios apretados denotaban presión y poco agrado de su parte.
- Café, té?
Doble negativa, más la inminente pregunta por C.; al decirle que estaba de vacaciones y que yo era quien la atendería, objetó arqueando las cejas, pero enseguida se recostó en el diván, y es que el mismo era a prueba del enojo o conflicto más grande.
- Bien, tú dirás, quieres hacerme un recuento de tus problemas, de tu día a día...
- A ver, te lo resumo un poco hasta llegar a la actualidad, tengo 23 años, me llamo Susana y tengo problemas de autoestima, seguro eso es lo que te ha dejado C. en mi ficha de paciente, yo te agregaré que perdí la virginidad a los 15 años con un vecino del apartamento de mis padres, ahora no vivo con ellos, decidí independizarme un poco.
Yo asentía suavemente, a la par que notaba sus uñas comidas, el nerviosismo de su voz, la palidez de su piel así como lo delgada que estaba; se veía saludable, pero un manojo de nervios a punto de ebullición, anoté en la agenda, demasiado nerviosa para mi gusto, pero, antes de precipitarme taché la notita, agregando al lado comportamiento un poco hostil, dificultad para aceptar los cambios de situación, necesita una manicura urgente, todo esto mientras seguía observándola.
- Puedo fumar?
- No, aunque C. no esté y yo te lo permita, mejor seguir sus instrucciones, cero humo en estos 60 metros cuadrados.
-Bueno. Oye eres guapa y joven, no tenía una imagen como la tuya en mente al pensar en un psicólogo.
- Las apariencias engañan. Si ella supiera a lo que me dedicaba realmente, demanda para C. e insultos para mi, por lo cual no hice mucho caso al comentario, alentándola para que continuara.
- Si así es, me gradué hace un año como abogada, ante la falta de aplomo, estudié esa carrera porque mis padres son abogados y alguien debe manejar el bufete familiar en el futuro.
Siguiente anotación: Pija bien educada, frustrada por la carrera que estudió, falta de voluntad.
Como si leyera mis pensamientos o tuviera una vista de rayos X, acotó enseguida que se estaba especializando en derecho mercantil y que en el futuro tenía planeado hacer un master en finanzas para vender sus acciones del bufete familiar y crear una empresa de organización de eventos. Me sorprendió el aplomo con el cual mencionaba su determinación a desligarse del lecho paternal, por lo cual debí tachar la falta de voluntad anterior.
- Veo que tienes ideas claras, ahora, ¿Qué es lo que realmente te trae a terapia con C.?
- Verás mi problema no es la vida profesional, esa parte la tengo controlada o por lo menos bien planeada.
Cuando aún estudiaba en la facultad, conocí al que fue mi novio durante tres años. Si bien la relación era estable, cuando comenzamos a planear la boda, pensé seriamente si debía casarme o no y más, si debía dedicar mi vida a un hombre tan aburrido y distinto a mi, estaba cansada de seguir siempre las reglas, primero impuestas por mis padres y luego impuestas sutilmente por él, demasiado maduro, snob, familiar. El me hacia sentir segura eso sí, tranquila, además que me alababa en la cama, pero dos problemas, acababa demasiado rápido, y lo haciamos incluso sin yo tener ganas.
- Es decir, lo hacían sin tu consetimiento.
- El me hacia sentir que era con el consentimiento de ambos, en las relaciones de pareja debe ser así, ambos se supone que quieren y sino uno cede ante el otro, no siempre ambos tienen ganas ¿O no? así fueron mis padres, creo que el matrimonio es así, cumplir con los deberes de esposa.
- Ya, continua.
- Bueno, cuando me empecé a cuestionar el por qué sexo sin ganas, el por qué hacerlo sin yo querer, el pensar que así sería mi vida con él en el futuro, me llevó a determinar un rompimiento. Terminamos, no fue tan traumático.
Cuando Susana se disponía a seguir nos interrumpió el reloj, increible que sesenta minutos transcurrieran tan pronto, la historia prometia, quien me había parecido una chica aburrida, comenzaba a ponerse interesante.
Una última anotación de mi "primera paciente": no es tan vulnerable como creí al principio. Se parece a Ally Mc Beal, la abogada de la serie y hasta con conflictos similares.
- Bueno Susana, las próximas tres semanas, si me lo permites, yo seré quien te atienda. Quizás mi punto de vista pueda diferir un poco de C. pero creo que puedo ayudarte.
- Perfecto, disculpa mis malas caras del principio, soy algo renuente a que me escuchen las mujeres.
Hasta el lunes próximo. Emocionada, sentía que había salido victoriosa de mi primera vez, cordial, relajada, toda una profesional, mi sentido de adaptación se había puesto a prueba y por los momentos, estaba saliendo todo bien. Mi próximo paciente, lo conocería el martes, ya que debo acotar que C. me dejó de tarea a sus pacientes mas necesitados de consulta.
¿Por qué Susana estaría en esa lista? Además de mis conclusiones iniciales, la veía con los problemas típicos por los que ha pasado cualquier chica de clase media alta de su edad.
jueves 25 de junio de 2009
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3 Susurros en el camino:
Para pedir cita en ese diván?
Jajaja hace mucho no practico como psicóloga, pero se puede hacer una excepción ;)
Vale, tu me psicoanalizas y yo te hago una entrevista jaja
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